domingo, 23 de septiembre de 2007

LA ABUELA MARGARITA

Muchas gracias a Isabel por compartirnos este mensaje


LA ABUELA COMPARTIENDO . . .



Cuando necesito algo, me lo pido a mí misma


LA ABUELITA MARGARITA, CURANDERA,
GUARDIANA DE LA SABIDURÍA MAYAIMA SANCHÍS - 28/04/2005Tengo 71 años.
Nací en el campo, en el estado de Jalisco (México), y vivo en la
montaña. Soy viuda, tengo dos hijas y dos nietos de mis hijas, pero
tengo miles con los que he podido aprender el amor sin apego. Nuestro
origen es la madre tierra y el padre sol. He venido a la Fira de la
Terra para recordarles lo que hay dentro de cada uno.
-¿Dónde vamos tras esta vida? -¡Huy hija mía, al disfrute! La muerte
no existe. La muerte simplemente es dejar el cuerpo físico, si
quieres.
-¿Cómo que si quieres...? -Te lo puedes llevar. Mi bisabuela era
chichimeca, me crié con ella hasta los 14 años, era una mujer
prodigiosa, una curandera, mágica, milagrosa. Aprendí mucho de ella.
-Ya se la ve a usted sabia, abuela. -El poder del cosmos, de la tierra
y del gran espíritu está ahí para todos, basta tomarlo. Los curanderos
valoramos y queremos mucho los cuatro elementos (fuego, agua, aire y
tierra), los llamamos abuelos. La cuestión es que estaba una vez en
España cuidando de un fuego, y nos pusimos a charlar.
-¿Con quién? -Con el fuego. 'Yo estoy en ti', me dijo. 'Ya lo sé',
respondí. 'Cuando decidas morir retornarás al espíritu, ¿por qué no te
llevas el cuerpo?', dijo. '¿Cómo lo hago?', pregunté.
-Interesante conversación. -'Todo tu cuerpo está lleno de fuego y
también de espíritu -me dijo-, ocupamos el cien por cien dentro de ti.
El aire son tus maneras de pensar y ascienden si eres ligero. De agua
tenemos más del 80%, que son los sentimientos y se evaporan. Y tierra
somos menos del 20%, ¿qué te cuesta cargar con eso?'.
-¿Y para qué quieres el cuerpo? -Pues para disfrutar, porque mantienes
los cinco sentidos y ya no sufres apegos. Ahora mismo están aquí con
nosotras los espíritus de mi marido y de mi hija.
-Hola. -El muertito más reciente de mi familia es mi suegro, que se
fue con más de 90 años. Tres meses antes de morir decidió el día. 'Si
se me olvida -nos dijo-, me lo recuerdan'. Llegó el día y se lo
recordamos. Se bañó, se puso ropa nueva y nos dijo: 'Ahora me voy a
descansar'. Se tumbó en la cama y murió. Eso mismo le puedo contar de
mi bisabuela, de mis padres, de mis tías...
-Y usted, abuela, ¿cómo quiere morir? -Como mi maestro Martínez
Paredes, un maya poderoso. Se fue a la montaña: 'Al anochecer vengan a
por mi cuerpo'. Se le oyó cantar todo el día y cuando fueron a
buscarle la tierra estaba llena de pisaditas. Así quiero yo morirme,
danzando y cantando. ¿Sabe lo que hizo mi papá?
-¿Qué hizo? -Una semana antes de morir se fue a recoger sus pasos.
Recorrió los lugares que amaba y a la gente que amaba y se dio el lujo
de despedirse. La muerte no es muerte, es el miedo que tenemos al
cambio. Mi hija me está diciendo: 'Habla de mí', así que le voy a
hablar de ella.
-Su hija, ¿también decidió morir? -Sí. Hay mucha juventud que no puede
realizarse, y nadie quiere vivir sin sentido.
-¿Qué merece la pena? -Cuando miras a los ojos y dejas entrar al otro
en ti y tú entras en el otro y te haces uno. Esa relación de amor es
para siempre, ahí no hay hastío. Debemos entender que somos seres
sagrados, que la tierra es nuestra madre y el sol nuestro padre. Hasta
hace bien poquito los huicholes no aceptaban escrituras de propiedad
de la tierra. '¿Cómo voy a ser propietario de la madre tierra?',
decían.
-Aquí la tierra se explota, no se venera. -¡La felicidad es tan
sencilla!, consiste en respetar lo que somos, y somos tierra, cosmos y
gran espíritu. Y cuando hablamos de la madre tierra, también hablamos
de la mujer que debe ocupar su lugar de educadora.
-¿Cuál es la misión de la mujer? -Enseñar al hombre a amar. Cuando
aprendan, tendrán otra manera de comportarse con la mujer y con la
madre tierra. Debemos ver nuestro cuerpo como sagrado y saber que el
sexo es un acto sagrado, esa es la manera de que sea dulce y nos llene
de senti-do. La vida llega a través de ese acto de amor. Si banalizas
eso, ¿qué te queda? Devolverle el poder sagrado a la sexualidad cambia
nuestra actitud ante la vida. Cuando la mente se une al corazón todo
es posible. Yo quiero decirle algo a todo el mundo...
-... -Que pueden usar el poder del gran espíritu en el momento que
quieran. Cuando entiendes quién eres, tus pensamientos se hacen
realidad. Yo, cuando necesito algo, me lo pido a mí misma. Y funciona.
-Hay muchos creyentes que ruegan a Dios, y Dios no les concede.
-Porque una cosa es ser limosnero y otra, ordenarte a ti mismo, saber
qué es lo que necesitas. Muchos creyentes se han vuelto dependientes,
y el espíritu es totalmente libre; eso hay que asumirlo. Nos han
enseñado a adorar imágenes en lugar de adorarnos a nosotros mismos y
entre nosotros.
-Mientras no te empaches de ti mismo. -Debemos sutilizar nuestra
sombra, ser más ligeros, afinar las capacidades, entender. Entonces es
fácil curar, tener telepatía y comunicarse con los otros, las plantas,
los animales. Si decides vivir todas tus capacidades para hacer el
bien, la vida es deleite.
-¿Desde cuándo lo sabe? -Momentos antes de morir mi hija me dijo:
'Mamá, carga tu sagrada pipa, tienes que compartir tu sabiduría y vas
a viajar mucho. No temas, yo te acompañaré'. Yo vi con mucho asombro
como ella se incorporaba al cosmos. Experimenté que la muerte no
existe. El horizonte se amplió y las percepciones perdieron los
límites, por eso ahora puedo verla y escucharla, ¿lo cree posible?
-Sí.
-Mis antepasados nos dejaron a los abuelos la custodia del
conocimiento: 'Llegará el día en que se volverá a compartir en
círculos abiertos'. Creo que ese tiempo ha llegado.